Atravesando el espejo


  Por un momento imaginé la posibilidad de despegarme de mi cuerpo, de verme a mí misma desde afuera, como si se tratara de otra persona. Deseé abrazarme, escucharme, hablarme, sonreírme e incluso pensé en la idea de atraerme, de mirarme incansablemente. El espejo ya me resultaba un objeto incapaz de satisfacerme como deseaba, mi grado de narcisismo crecía sin límites y ya no lo podía controlar.

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