Lealtad


  Allí me encontraba una vez más: esperándola. El círculo de mis ilusiones se expandía en cada una de sus sonrisas, en esa inocencia que sólo su piel sabía llevar, en la sutileza de su sombra...
  Recuerdo que los días se habían convertido en cómplices de mi engaño, sin embargo, las paredes de la realidad continuaban intactas, anhelando ser talladas por su mirada, en mí.
  Permanecí en el silencio que bien supo ocultarme del hastío. Esperé, en medio de una paranoia que creía enterrada. Esperé y aún la espero.

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