El olvido de Circe

             

Las revelaciones ya eran conocidas
pero no la Gran Advertencia.
Obtuve nuevas hierbas, plantas y brotes
bajo tu círculo protector
carente de una línea que lo cerrase
completamente.
¡Oh, Circe! ¿cómo lo has olvidado?
sabías que mi ruta era peligrosa
sabías que la arena aún cubría los huesos
entre mentiras de sal
para disolver sus culpas.
El consejo crucial has omitido
facilitando los hilos de mi vida
a la sirena más temible
aquella que calma mis turbulencias
enmendando cada grieta de este cuerpo
sometiendo a mis oídos
a las horas hechas de espejismos.
Con mi intuición desdibujada
y la voluntad hundida en síntomas
ahogando mis excusas para alejarme.
¿Es tarde, Circe?
¿Serán los filtros más eficaces
luego de la frustración?
Te concedo mi salvación
convierte las leyes de mi alma
ahuyenta su canto
pues las cadenas han comenzado a forjarse.
Te imploro, hechicera
resuelve el dilema que has creado
y te aseguro que Ulises volverá.
Hazme indiferente a sus ojos
sin llegar a ser
una piedra posible de esculpir.
Despójame de esta debilidad
su cabello aprisiona mi instinto
hasta seducir mi cordura.
¿Es tarde, Circe?

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