domingo, 5 de octubre de 2014

XIII




El alma ha llegado al portal trece.
Donde los árboles reconocían su calor
protector de eternas estaciones
guardián de brisas feéricas.
El verde cubría sus silencios
fundiéndola en la frecuencia exacta
del arrullo de los seres y de la Madre Tierra.
Su larga cabellera se abría al tiempo
esparciendo su inmensidad rojiza
hasta alcanzar al Sol.

El alma ha desarmado el mito trece.
Donde lo no sucedido era desterrado
hacia una dimensión desvirtuada
desdibujada por el temor, quizás.
Las creencias pendían de eslabones
envejeciendo entre falacias
poblando los huecos de la razón.
La posibilidad se retorcía en el aire
y las decisiones se perdían
hasta completar el patrón.

El alma se ha reencontrado un día trece
bajo los ojos de otra alma, aún la recordaba.
La certeza insistía
rugiendo entre experiencias y fuegos.
Los misterios rasgaban el olvido
para sujetarse a la profunda sed
aquella fuerza que siembra señales.
Sus lenguajes comenzaban a revelar
cada rito entre sus historias
cada verdad en su lazo.

El alma sabe que debe elegir ante el trece.
Murallas o apertura.

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