Reconectar

  Aprecio cada ramificación de mi ser. Me vuelvo inmensa. Me abandono a la gravitación de mi mundo personal, porque sólo así soy capaz de volver a encontrarme como deseé. Tomo contacto con cada hilo conector, esos mismos que tejen mis pasiones a una acción creadora.
Innumerables veces temí continuar expandiendo patrones de ignorancia de los que me volví cómplice a cada instante. Tras extensos silencios de observación, y también de escape, comprendí que el afuera me resultaba tedioso e incómodo, y cuando por fin lograba hallar una fluidez que me rodeara, se debía a los mensajeros y a mis hermanos guerreros: esos mismos que me entregaron señales y herramientas para poder retornar a las piezas más profundas de mi ser, pero que por algún motivo había olvidado en algún sendero.
  El exterior es tan sólo eso: una dimensión de leyes extrañas que, al percibirla, nos conduce (rebotándonos) a la observación de nosotros mismos, para continuar enlazando cada fragmento que nos habita hasta fusionarse en una eternidad que nada conoce de espacio ni tiempo.

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