Entrelazado estelar

  Una atmósfera de acordes ondulantes rodeaba nuestras auras. Algo en mi corazón se abría y desprendía una energía delicada, la cual iba arrimándose a su silueta hasta fundirse en su quietud. Percibí una conexión donde el único sonido era la música encubriendo nuestras miradas que, sin necesidad de cruzarse, tejían vientecillos de complicidad.
 Nos encontrábamos en un túnel de luz donde el tiempo no hacía más que escurrirse en cada acorde, donde lo surreal parecía brotar de una extraña fuente. Mis sentidos comenzaban a aproximarse a una invisibilidad tan diversa como difusa, un plano etéreo se abría ante mi consciencia y podía palparlo a través de una sensibilidad que hasta entonces desconocía. 
 Supe entonces que permitirnos sentir a nuestros cuerpos sutiles acercándose era algo tan profundo como observar nuestra proximidad física, nuestro encuentro ERA en una continuidad abstracta e insondable.

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