jueves, 30 de junio de 2016

Marte en casa XII

  Reconozco una voz que emerge de mi represión agolpada. Me desplomo ante decenas de instintos efervescentes que buscan desparramarse y manifestarse con total desfachatez. El deseo parece adquirir un cuerpo autónomo mientras el silencio se muerde su propia sombra. Las grietas cubren cada pieza del rigor ya obsoleto. Me fragmento, me desgarro, me irrito, me rujo, me crujo. Me retuerzo ante la cantidad de impulsos coléricos atrapados en la arcilla que reviste mi estructura. La presión resquebraja los límites de una energía que no hace más que expandirse en mis actos. Los bloqueos estallan: lluvia impredecible de estrellas fugaces.
  Irrefrenable y descaradamente intento aprender a leer un pulso que bien supe camuflar en lo más íntimo de mi alma.
  Lo latente se vuelve concreto, lo inconsciente se subleva. Naufrago en el extremo opuesto de lo conocido, me embarro de infracciones y sanciones hasta decidir quedarme en un matiz pasajero.


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