III - THORN


¿Las espinas opacan la belleza de la flor elegida?
¿O ésta hace de cada pinchazo un pellizco?
Observemos
una púa nos vuelve conscientes
del tacto que vive en la piel
de los reflejos que sacuden
la quietud anestesiada.
Nos interfiere desde afuera
absolviendo de ilusiones
a toda realidad viciada.
Y entonces descubrimos
el don de inclinar la balanza
en alma, cuerpo y espíritu
hacia aquello que nos centre
sin despreciar las alas.

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