viernes, 26 de mayo de 2017

Bucle temporal

  Decidida, me dirigí a esa calle, a la que tantas veces acudí como excusa para atrapar tu figura. Entre vaivenes, me limité a invocar tu nombre, y reabrí un pasado luminoso, un golpe de suerte que no suele repetirse. Con el corazón en mis ojos, amparé cada recuerdo caído en el suelo. Vislumbré los susurros que alguna vez me hicieron temblar porque todo me parecía nuevo. Sentí cómo tu silueta abrazaba la mía ante cada encuentro. Respiré para desagrietarme.
Hoy, el único sentido de esa vereda son los días que viví en ella, el resto es sólo cemento. Podría asegurar que mis memorias se vuelven más nítidas cuando logro visitar aquel camino. Duele atravesarlo. Duele escuchar mis latidos en esa calle ahora deshabitada. Ojalá estuvieras aquí. La nostalgia se vuelve amiga y enreda mis pasos para no dejarme ir. Sé resistir y por eso me alejo. Pero también sonrío, pues lo que ha sucedido continúa sucediendo en algún tiempo y espacio que me son desconocidos.


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