martes, 27 de junio de 2017

Permanecer

«Nada es permanente, salvo el cambio.» 
—Heráclito de Éfeso

  La palabra permanecer acaricia la espera de todo soñador, enraíza la nostalgia de todo poeta, afianza la fuerza de todo guerrero. Permanece lo que se elige proteger y aquello que encuentra sitio en algún lugar del ser. Permanece lo que tiene origen pero no fin: lo que ha sido petrificado en algún lugar del alma del tiempo. Permanece, incluso, lo que hoy tan sólo está dormido.

viernes, 16 de junio de 2017

Alejandría



La memoria de cada incendio
se vuelve opaca en el viento
y sólo queda el resplandor
de los primeros mapas abiertos.
El asombro aún sostiene
un legado de papiros:
nada se aparta eternamente
si el potencial no es desoído.
Lo material sólo es certeza
densificada, manifiesta
la incipiente sabiduría
que nos redime de la doctrina.

Desaparece el sonido
entre tu aire y el mío
pero hay un eco
y no fallece.

miércoles, 14 de junio de 2017

La noche embalsamó
el misterio de su aura
renunciando a la espera
de un coraje que ya no es.

martes, 13 de junio de 2017

Extrañar al Sol no basta
cuando la corteza cae
y el invierno continúa
arrancándome.

domingo, 11 de junio de 2017

A través del espejo

  Esos lentes daban amparo a toda excusa, tal vez por ello mi delirio se detenía en sus cristales. Solía verlos en lo confuso de un callejón, en las pinturas de un sueño y en lugares no creados. Complacer tal asedio era mi debilidad, y expandir el descaro, mi nuevo ritual.
  Durante meses, el éxtasis frecuentó mi hábito de observación hasta marginar mi inocencia. Temí perderme. Reconocer la obsesión que mis ojos empuñaban me había llevado a un desconcierto sin retorno. Algo precisaba ser comprobado y, si bien mi juicio se encontraba aturdido, mi coraje se había convertido en mi único aliado.
   Descuidando la poca cordura que aún conservaba, decidí enfrentar aquellos lentes. De inmediato, mi prudencia fue demolida por el armazón, pero mis pupilas lograron rasgar la delicadeza del artilugio. Así, la transparencia donde mi tentación fue reflejada innumerables veces comenzó a quebrarse, y un nuevo desafío se abrió ante mí. Dos eternidades, verdes y simultáneas, suplicaron ser habitadas, por fin, sin filtros. Al hallarse libres de todo camuflaje, no sólo supe reconocer su esencia, sino que elegí abandonarme a ellas, ofreciendo también mi propia verdad.