Quién

Fotografía: http://pastelovestudio.com/


Quién podrá crear
o delirar junto a mis manos
incendiando la cruz
de todo lo mundano.

Quien absorberá
mi insomnio atravesado
mil veces por este cuerpo
bajo el frío iluminado.

Quien me ofrecerá
las preguntas que ahuyenten
a cada lengua siniestra
buscándome entre sueños.

Persígueme, tambor

Persígueme, tambor
atraviesa cada siglo
de mi esencia que te implora
regresarme los latidos.
Provócame una danza
que altere mi nostalgia
por todo lo que veo
oscuro e incompleto.
Falsea mis presagios
retuerce el juramento
indaga en la memoria
de todo lo que soy.
Impregna cada sueño
donde intento recordar
los rituales que he iniciado
hoy precisan continuar.
Te aseguro que soy digna
del sonido abismal
que se une a mi llanto
prudente y ceremonial.

Crujo

Crujo, enteramente
sitiada por el cortejo
de miradas que me alienan
la prudencia de mis huellas.

Crujo, huyendo
del azote de mil latidos
aún preservo mi nombre
entre los miedos raídos.

Crujo, intentos
para encontrar mi voz
arriesgaré el sonido
que abre mis verdades.

Desnivel

  Carezco de razones para desconfiar de mis palabras, pero cuando las suelto en el aire no hacen más que temblar. Pretendo que todas y cada una de las silabas manifiesten adecuadamente el cúmulo de ideas que me persigue día tras día. Sin embargo, no suelo desprender de mi interior el aleteo de frases. En mi lengua se enredan la ansiedad y el nerviosismo. El tiempo parece desfasado y la mísera velocidad del sonido no hace más que frustrarme. Escupo los pensamientos, pero al hacerlo todo parece desarmarse, perder peso y forma. Mi mirada se pierde en algún vacío donde huyo de la desesperación. El silencio me alivia. El silencio me enseña. Atravieso la impotencia, la furia y el pudor. Permanezco junto a mi verdad y reafirmo la voz que dejé deshilvanarse. Las piezas se reúnen, y todo lo dicho se ordena con precisión.