miércoles, 5 de julio de 2017

Desnivel

  Carezco de razones para desconfiar de mis palabras, pero cuando las suelto en el aire no hacen más que temblar. Pretendo que todas y cada una de las silabas manifiesten adecuadamente el cúmulo de ideas que me persigue día tras día. Sin embargo, no suelo desprender de mi interior el aleteo de frases. En mi lengua se enredan la ansiedad y el nerviosismo. El tiempo parece desfasado y la mísera velocidad del sonido no hace más que frustrarme. Escupo los pensamientos, pero al hacerlo todo parece desarmarse, perder peso y forma. Mi mirada se pierde en algún vacío donde huyo de la desesperación. El silencio me alivia. El silencio me enseña. Atravieso la impotencia, la furia y el pudor. Permanezco junto a mi verdad y reafirmo la voz que dejé deshilvanarse. Las piezas se reúnen, y todo lo dicho se ordena con precisión.



No hay comentarios:

Publicar un comentario